Un mueble antiguo es más que un objeto; es una cápsula del tiempo. En Qolecc, creemos que estas piezas no deben ser reliquias intocables, sino protagonistas activas en nuestros espacios contemporáneos. Pero para que un mueble de madera antigua conserve su carácter y dialogue con el presente, requiere un cuidado que honre su pasado. El desafío no es borrar las marcas del tiempo, sino nutrirlas. La madera antigua está viva y reacciona a nuestro clima, luz y uso. Esta guía de orientación te enseñará a limpiar, nutrir y proteger esos tesoros, asegurando que su historia continúe evolucionando junto a la tuya.
Cuidado de la Madera Antigua
Estos tres pilares —identificar, limpiar y nutrir— son la base de todo. Pero el verdadero arte reside en el "cómo". No se trata de una restauración profesional complicada, sino de un ritual de mantenimiento consciente que cualquiera puede adoptar.
Conoce tu Acabado
¿Es barnizada, lacada o al aceite? Identificar el acabado de tu mueble es el primer paso para elegir el método y producto correctos.
Limpieza Suave y Constante
El polvo es el enemigo. Usa siempre paños de microfibra secos. Para limpiar, un paño húmedo (nunca mojado) es casi siempre suficiente.
Nutrición Periódica
La madera antigua necesita "comer". Ceras naturales (abeja) o aceites (linaza) devuelven la vida, la protección y el brillo a los acabados permeables.
Domina el Cuidado de tu Madera
Antes de aplicar cualquier producto, necesitas identificar el acabado. Es simple: pon una sola gota de agua en una zona oculta. Si la gota se queda en la superficie, tu mueble está sellado (barniz o laca). Si la madera la absorbe y se oscurece, es un acabado abierto (cera o aceite). Esta distinción lo es todo. Tu enemigo diario es el polvo; elimínalo solo con un paño de microfibra seco. Para limpiar grasa o marcas, olvida los multiusos y el vinagre, ya que disuelven los acabados antiguos. La solución real es un paño apenas húmedo con agua y jabón neutro, exprimido hasta que esté casi seco. Pasa suave y, crucial, seca inmediatamente con otro trapo. Cero humedad residual.
Si tu mueble sellado se ve opaco, solo necesita brillo. Usa un lustrador en crema, pero huye de los aerosoles con siliconas; crean una capa plástica que opaca y atrae más polvo. Si tu mueble de acabado abierto se ve "sediento", necesita nutrirse para no agrietarse. En México, tus mejores aliados son la Cera de Abeja (para protección y un brillo profundo) o el Aceite de Linaza (para maderas muy resecas, disponible en cualquier tlapalería). Con la cera, aplicas, dejas secar y pules. Con el aceite, aplicas y retiras todo el exceso para que no quede pegajoso. Este ritual simple es la forma en que el legado de tu mueble brilla con fuerza en tu presente.









