La piel antigua es más que un material; es una cápsula del tiempo. Cada grieta, marca y cambio de tono cuenta una historia. En Qolecc, creemos que estas piezas no deben ser intocables, sino protagonistas en un espacio contemporáneo. Pero, ¿cómo cuidamos este legado sin borrar su alma? La clave está en un mantenimiento que respete su edad y su naturaleza, asegurando que su pátina única siga embelleciendo tu hogar.
Los 3 Pilares del Cuidado de la Piel Antigua
Comprender la piel antigua es el primer paso para protegerla. Su cuidado no se basa en la limpieza agresiva, sino en la conservación consciente. Para mantener su integridad y esa pátina que solo el tiempo otorga, nos enfocamos en tres acciones fundamentales que aseguran su longevidad y belleza.
Limpieza Suave
El polvo es el primer enemigo. Usa siempre un paño de microfibra seco. Evita químicos agresivos y el exceso de agua.
Hidratación Especializada
La piel antigua está seca. Requiere acondicionadores específicos para cuero vintage, no productos modernos siliconados.
Ubicación Estratégica
Protege la pieza de la luz solar directa y de fuentes de calor (radiadores, chimeneas) para evitar que se agriete.
Nutriendo la Historia: El Proceso de Mantenimiento
Abordar la piel antigua requiere delicadeza. Comienza siempre con el paso más suave: desempolvar con un paño seco o un cepillo de cerdas muy suaves. Si la pieza está sucia, puedes usar un paño muy ligeramente humedecido en agua destilada (nunca de la llave) o un limpiador de pH neutro especial para cuero vintage, probando siempre primero en un área oculta. Nunca empapes la piel; la humedad excesiva puede mancharla y deformarla permanentemente.
El verdadero secreto para la longevidad de la piel antigua es la nutrición. A diferencia del cuero nuevo, el antiguo ha perdido sus aceites naturales. Un acondicionador a base de lanolina o cera de abejas, diseñado para artículos de herencia, debe aplicarse en capas muy finas, una o dos veces al año. Este cuidado permite que un sillón victoriano o un baúl de viaje coexista perfectamente junto a un sofá minimalista moderno, creando un diálogo entre épocas donde la textura y la historia son el centro de atención.








