En el mundo de la hospitalidad, la primera impresión no es solo importante; lo es todo. El lobby de un hotel es el prólogo de la historia que el huésped está a punto de vivir. Es donde el carácter de la marca se materializa. El Hotel Spero de IHG en San Francisco es un protagonista en esta narrativa, demostrando magistralmente cómo un diseño que respeta el pasado mientras abraza el presente no es solo una elección estética, sino una estrategia comercial que genera lealtad y asombro.
Más allá de la estética: Creando una experiencia
El desafío de cualquier espacio profesional, especialmente un hotel histórico, es evitar convertirse en una reliquia estática. El Spero lo logra al tratar su lobby no como una zona de paso, sino como un destino. La paleta de colores es moderna y luminosa, lo que permite que los detalles arquitectónicos del Renacimiento Colonial Español "respiren". En lugar de competir con la historia, el mobiliario moderno la enmarca. Un sofá minimalista frente a una chimenea ornamentada no choca; dialoga.
Aquí es donde Qolecc encuentra su inspiración. La "diferencia" radica en la autenticidad. Al integrar piezas antiguas seleccionadas, como consolas de madera recuperada o espejos con pátina, junto a la iluminación LED y el arte abstracto, el Hotel Spero crea una atmósfera de lujo accesible y arraigado. No es un lobby genérico que podrías encontrar en cualquier ciudad; es San Francisco. Es una bienvenida que promete confort moderno pero con el alma intacta de su pasado.












